AutomLead atiende cada consulta de WhatsApp en segundos, la cualifica con IA, la reparte entre tus vendedores y no deja que ninguna quede sin dueño. Y por primera vez te muestra cuánto tarda de verdad cada vendedor en responder.
Funciona sobre tu número de WhatsApp actual. No hay que cambiar nada de lo que ya usás.
Invertís en publicaciones, en portales, en redes. Las consultas llegan. Y ahí empieza el agujero: un mensaje que entra un sábado a las once de la noche, un vendedor que lo ve el lunes, otro que contesta enseguida pero al cliente que menos iba a comprar.
En una concesionaria, un lead sin dueño es un lead perdido. No hace ruido, no aparece en ningún reporte y nadie se entera de que estuvo ahí.
AutomLead se construyó alrededor de una sola regla que ordena todo lo demás: un lead no puede quedar sin dueño. Si ningún vendedor lo toma dentro de la ventana de tiempo, el sistema se lo asigna igual al que menos carga tiene. No hay forma de que se pierda en el silencio.
Siete minutos con el producto real: entra una consulta por WhatsApp, la IA la atiende y la cualifica, se abre el reparto entre los vendedores y el dueño ve el resultado en el panel. Sin diapositivas.
Domingo a la madrugada incluido. El cliente recibe una respuesta real mientras todavía está mirando el auto, no doce horas después.
La IA conversa y extrae los datos; el puntaje lo calcula el sistema con una fórmula fija. Si un gerente pregunta por qué este lead tiene 60 y aquel 45, hay una respuesta, no una corazonada.
Se ofrece a los vendedores con menos carga encima y gana el primero que lo toma. Ante empate, el que hace más tiempo que no recibe uno. El criterio es el mismo siempre y se puede explicar.
El tiempo hasta el primer contacto, promedio general y de cada uno. A propósito: el promedio general esconde al vendedor que tarda dos días.
Si el cliente pide hablar con alguien, el bot se calla y avisa. Y tiene prohibido dar precios: eso lo cierra tu vendedor, no una máquina.
El vehículo se identifica por la patente y el kilometraje nunca se guarda sin la fecha en que se tomó. La historia queda en el sistema, no en el teléfono del vendedor que se fue.
No. El aislamiento no está programado en la aplicación sino en la base de datos: aunque un error de programación lo intentara, la base rechaza la consulta. Se prueba con una suite automática en cada cambio.
Hay un tope de gasto de IA por día y un tope de respuestas por contacto. Cuando se llega al límite, el sistema deja de responder y avisa. No existe el escenario de la cuenta sorpresa.
No. Un vendedor ve sus leads y los que se le ofrecen; el dueño y el gerente ven todo. No es un permiso de pantalla que se pueda saltear: los datos ajenos directamente no le llegan.
No, y está diseñado para que no. El bot hace lo que ningún vendedor quiere hacer: contestar a las tres de la mañana y repetir las mismas seis preguntas cien veces. Cuando el cliente está listo para hablar de plata, la charla pasa a una persona. El bot tiene prohibido dar precios.
No. El sistema se conecta al número que ya usás y publicás. Para el cliente no cambia nada: escribe al mismo lugar de siempre.
La IA sólo conversa y anota lo que el cliente dijo. No decide el puntaje, no elige el vendedor y no da precios: todo eso lo hace el sistema con reglas fijas. Además cada conversación queda guardada entera, así que siempre se puede revisar qué se dijo.
Depende de la habilitación del número de WhatsApp, que es el trámite más lento y no depende de nosotros. La carga de tu equipo, tus reglas de reparto y tus horarios se hace en el mismo día.
Los leads siguen entrando y quedando registrados igual: la recepción del mensaje y la respuesta de la IA son dos cosas separadas. Nunca se pierde una consulta porque la IA haya fallado.
Sirve en los dos casos, pero el reparto automático se nota más cuanto más gente hay. Con tres vendedores el valor está en la respuesta inmediata y en ver los tiempos reales; con veinte, en que el reparto deje de ser una discusión.
Escribinos y lo vemos con tus números sobre la mesa. Si después de mirarlo te conviene seguir como estás, te lo vamos a decir.